Aceite dauliba

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Dauliba es un maridaje de tradición e innovación.

Una botella de oro líquido para acercar al mundo
el lugar que da nombre a las aceitunas arbequinas.
Dauliba son siglos de trabajo en el campo reinterpretados, forjados,
hasta obtener un aceite intenso de máxima calidad.
Dauliba es la necesidad de reinventar el mañana, un claro desafío a tu paladar.

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Un aceite único sin hueso.

Dauliba es un aceite de oliva virgen extra de oliva 100% arbequina, ecológico y de cosecha temprana. A diferencia del resto de aceites, para crear dauliba, extraemos cuidadosamente el hueso antes de molturar las olivas y solo elaboramos el aceite con el zumo de la pulpa.
Este proceso confiere unas características organolépticas singulares.

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Más que un aceite, un auténtico zumo de aceituna.

Extraemos el hueso para crear un aceite más fino y elegante, con las características propias del aceite de oliva verde y de cosecha temprana: un fuerte frutado de oliva y hierba verde con un deje pincante y amargo que confieren un sabor intenso pero muy fino en boca, con el toque dulce de las arbequinas y sin la astringencia que aporta el hueso.

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Cuidando el mínimo detalle durante la producción

Dauliba está hecho con el amor y la pasión de toda una familia. Para obtener un aceite de la máxima calidad es importante que las olivas lleguen el máximo de frescas y bien conservadas al molino. Es por eso que cosechamos al amanecer, así conseguimos que la temperatura exterior sea más baja. Durante todo el proceso de producción la temperatura nunca supera los 25 °C. Transportamos las olivas inmediatamente después de cosechar a la almazara y lo hacemos en pequeñas cantidades para que no se aplasten. Cada detalle es clave para obtener un mejor aceite.

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Un aceite de Arbeca. El pueblo que da nombre a las olivas arbequinas.

Arbeca, es el lugar que da nombre a la exquisita variedad de aceite de oliva arbequina. Según cuenta la leyenda, el duque de Medinaceli, que vivía en el castillo-palacio de Arbeca, la trajo de Palestina en el siglo XVIII. La promesa de un real de vellón por cada olivo plantado (que finalmente no cumplió) impulsó su cultivo por toda la comarca. Aunque ya había constancia de olivos de esta misma clase en todo el término, este hecho fue el inicio del auge del cultivo de arbequina por toda la península.
La arbequina está considerada como una de las mejores variedades de oliva del mundo, tanto por su producción y regularidad como por la calidad del aceite. Por eso, plantamos y cultivamos arbequinas. Por eso, y porque somos de Arbeca, claro.